Añoranza…

El monitor estaba vacío. No había nada ni nadie del otro lado de la línea. En el navegador, dentro de ese recuadro azul había un mensaje claro y a la vez nada halagüeño: -“El usuario que Usted busca no está en línea”-.

No podía creerlo. En ese momento se agolparon en mi cabeza miles de pensamientos que embotaban mis sentidos, al grado de producir un horrible ruido que se sumaba al silencio.

Recargué la página para revisar si todo se debía a una torpeza mía. Otra más.

Todo parecía correcto y solo se veía esa pantalla azul y ese mensaje.

Era entonces que me di cuenta de que, así de tajo, no tenía ya nada ni nadie. La había perdido.

Rompí en ira hacia conmigo mismo y en llanto como cuando un niño ha perdido su más preciado tesoro. Tal era el silencio alrededor, que hasta el más ligero sollozo.

Agotado y ya sin fuerza caminé como autómata, como un zombie caminé a mi dormitorio a unos pasos de mi terminal y solo tuve fuerza para dejarme caer en ese asqueroso camastro.

En cuanto mi cuerpo tocó ese viejo pedazo de trapos quedé profundamente dormido.

No se por cuanto tiempo estuve en estado letárgico y no se si estaba aún dormido o despierto. Solo se que repentinamente su voz me despertó.

Era algo increible !!! Era su voz !!! De un salto me levanté y aún completamente mareado como me fue posible llegué a mi estación. Era ella en el monitor…

Tomé mi silla y pesadamente dejé caer mi corpulenta fisonomía en él. Un sonoro chirrido de metales acompañó a esta pesada acción mientras mis torpes y temblorosas manos intentaba colocarme mis audífonos.

Ya por fin instalado de mi boca apenas pude articular un semi inteligible “hola”.

Ella estaba ahí. Serena. Con su cabellera negra que grácilmente caía hasta sus hombros, sus negros ojos y sus carnosos labios que moraban una bellísima y armónica faz, engalanando ese exquisito cuerpo.

Ella respondió con su sensual voz. Era tan maravilloso poder contactarle. No encontraba palabras para sostener esa conversación. Mi amodorramiento, mi asombro y mis sentidos embrutecidos por el deseo de verla, no permitían que razonara como era debido.

Viendo mi turbación ella se apiadó de mi y comenzó a dialogar conmigo. Por mi pésimo estado no alcanzaba a entender mucho de lo que ella decía, pero eso en ese momento no me importaba pues yo simplemente me dejaba seguir por el suave murmullo de su sensual voz.

Mi mirada caía poco a poco desde su cara a su cuello y de su cuello a esa hermosa línea que se hacía cuando sus senos se juntaban. De inmediato intentaba no ser tan obvio, pero tales intentos simplemente provocaban una maliciosa y cómplice sonrisa de parte de ella.

Le pedí perdón por tal atrevimiento, pero como si hubiese sido una petición de todo lo contrario, ella procedió a retirar sus ropas, dejándome ver por la pantalla un par de hermosos y enhiestos senos, así como un vientre exquisito y un pubis realmente celestial.

Yo abrí tan desmesuradamente la boca que ella apresuró a ordenarme cerrarla, cosa que hice con un sonoro chasquear de dientes.

Se volvió a sentar y yo simplemente no podía creer lo que veía. Ella hablando conmigo estando completamente desnuda.

Un calor me invadió desde la cabeza hasta los pies produciendo un enrojecimiento en mi piel.

Ella entonces se detuvo en su hablar para, repentinamente levantarse de su lugar.

Abrí los ojos todo lo que pude intentando deducir qué había salido mal o que pudiese haberle hecho enojar. Solo veía ese sillón de suave piel café con lo que parecía ser una textura de gamuza.

Así duré un tiempo en el que incluso como un cavernícola trataba de otear por los bordes de mi monitor, pero obviamente no veía nada.

No tomé el tiempo en el que estuve como un imbécil buscándola por delante y por detrás del monitor, pero así de la nada escuché cómo mi puerta se abría.

Voltee hacia la puerta y mi mente no podía dar crédito a lo que veía. Era ella parada en el quicio de la puerta, cuasi desnuda y viéndome fijamente.

Apena podía creerlo y mi rostro lo decía todo. Ella entonces entró, se retiró las pocas prendas que quedaban en su cuerpo y, con sus manos, levantó mi mano derecha para suavemente colocarla en su seno derecho.

Ella lo apretó suavecito con mis dedos, sintiendo como ese pezón carnoso y tierno se erguía justo en la palma de mi mano.

Ella retiró sus manos y yo instintivamente tomé el seno con mi mano y procedí a acercar mi boca a su pezón. Pronto me encontraba como un infante que con frenesí se posesionaba de ese hermoso seno.

Ella comenzó a respirar pesadamente mientras que con sus manos acariciaba mi entrepierna.

Mi excitación fue más que inmediata y sin perder tiempo me hinqué ante ese hermoso pubis y comencé a lamerlo como si mi vida dependiera de ello.

Con mi lengua busqué el rosáceo clítoris que era custodiado por esos tiernos labios vaginales.

Ella gustaba de esto y de inmediato forzó mi cabeza hacia su pubis, no quedándome otra alternativa que agarrar ese par de redondas nalgas e introducir toda mi lengua en su vagina.

Con movimientos pendulares y repetitivos, ella entonces comenzó a jadear suavecito pero repetidamente. Yo ahora bajaba más y forzaba a mi lengua a pasear por esa baja entrepierna hasta llegar al esfínter anal.

Ella entonces se dejó caer en una silla que ahí estaba y levantando ambas piernas completamente formando una “V”, abrió sus glúteos para dejarme campo libre y deleitarme tanto con su vagina como con su ano.

Metí mi lengua en su ano y ella forzaba mi cabeza hacia si misma. Ya no podía mas y como pude así hincado retiré mi camisa y mi pantalón, quedando desnudo.

Ella entonces tomo con sus manos mi pene y pronta como una saeta empezó a degustarlo. Primero solo el glande, hasta que poco a poco lo fue deglutiendo todo mientras ese hermoso par de ojos no me apartaban la vista.

Yo gozaba de todo eso y fue entonces que la tomé de sus hombros, la levanté y la cargué para llevarla a mi camastro.

Atacamos mutuamente nuestros respectivos genitales con nuestras bocas haciendo un Sesenta y Nueve que permitía a ambos ir creciendo en nuestro deseo.

De pronto ella saltó y tan diestra como la mejor amazona, penetró su vagina con mi pene y comenzó a mover sus caderas con una cadencia que de solo verla estuve varias veces a punto de la eyaculación.

La hice incorporar, para luego colocarla en posición a cuatro puntos en mi camastro, quedando yo de pié. Ella entonces entre gemidos fuertes me pidió la penetrase por el ano.

Lamí el ano procurando dejar en el la mayor cantidad de saliva posible y cuando lo consideré prudente, comencé la penetración esfinterial.

Ella acercaba su cadera y me decía que la penetrase toda con un solo movimiento. No lo consideré prudente pero fue tal y con tal fuerza esa orden, que simplemente arremetí contra esa divina cavidad.

Ella ahogó un gemido de dolor, abrió completamente los ojos y las venas de su cuello eran más que visibles.

De pronto ella comenzó a mover sus caderas y ahora eramos como un preciso y exacto mecanismo de relojería que se movía con cadencia y decisión.

Pronto ella pidió con sus movimientos más profundidad y velocidad. Sus senos se movían adelante y atrás y yo procedí a agacharme un poco para tomarlos con mis manos.

Ella se irguió aún penetrada y de repente gritó en un orgasmo -“Llega !!! Llega !!!”-…

Fue tal la combinación de sus gritos, sus jadeos, sus movimientos… que pronto estallé en un orgasmo incontrolable dentro de su recto.

Ella entonces rompió el contacto para de inmediato llevarse a su boca mi aún eyaculante pene.

Como quien disfruta de un sorbete o helado, chupó intensamente extrayendome hasta la última gota de semen.

Estábamos exhaustos y simplemente tirados en la cama abrazados. Ella dándome la espalda y yo tomando su seno derecho por detrás. Pronto nos quedamos dormidos.

¿Cuánto tiempo fue? No lo se. Pero la noche cubría con su manto la ciudad. Por las ventanas se veían titilantes luces que hacían señas a la noche.

La busqué por todo mi espacio y simplemente no la encontré.

Nuevamente en mi monitor estaba esa pantalla azul con ese nefasto letrero que me decía que no había interlocutor del otro lado de la línea.

Apagué el monitor y fue entonces que alcancé a notar ese pedacito de papel. En el estaba escrito con letra muy bella la frase “Te amo”, mientras que a modo de firma o rubrica estaba un sencillo “Gracias”.

Tomé el papel y no atiné mas que a sentarme en ese sillón negro de mi estación de trabajo. Pensando en cuánto había disfrutado ese momento.

Por un lado la melancolía de lo que ya pasó. Por otro lado ese sentimiento de alegría pues algún día, esperaba yo no muy lejano, podría volver a estar con ella, fuese de manera real o de manera virtual.

Cómo te extraño !!!

Deseo.jpg (7 KB)

About the Author

Contribuyente invitado de Eroticcas. Envía tú también tu cuento de amor y sexo.

Deja un comentario.

Comentarios irrespetuosos o fuera de lugar no verán la luz del sol

This blog is kept spam free by WP-SpamFree.

You can use these XHTML tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <blockquote cite=""> <code> <em> <strong>