Capítulo 5: Canaval 2008

Estaba dispuesta a escribir la tercera entrega sobre mi parejo pero las últimas circunstancias me han obligado a cambiar de contenido, porque no quisiera olvidar los detalles principales de lo sucedido, quise hacerlo antes pero estuve muy ocupada con otras cosas aparte de que no encontré el momento oportuno para hacerlo. Bueno, basta de disculpas y al grano.

Entre tanto decidir, este año optamos por pasar carnavales en la finca de mi hermana mayor junto a sus parientes políticos. Los padres de mi cuñado son separados pero sus hijos viven todos con la madre, osea la suegra de mi hermana. Uno de los hijos que viene a ser mi concuñado es informático, lo conocí días antes de que mi hermana se casara y siempre me cayó bien. Por cuidar su privacidad voy a inventarme un nombre y lo voy a llamar Byron.

La finca de mi hermana es lo suficientemente espaciosa como para pasar unas vacaciones, con habitaciones separadas, piscina, sauna, cancha de basket, etc. Cinco familias incluyendo la mía podemos caber sin problemas y con el suficiente aprovisionamiento de comida para tres días. El primer día -domingo de carnaval- aprovechamos para que nuestros hijos se metan a la piscina toda la tarde, los adultos estuvimos conversando hasta la noche mientras nos tomamos uno que otro whisky con moderación. Al segundo día por la mañana decidí ir al sauna muy temprano pensando que quizás al estar sola podría tener más privacidad, pero mi sorpresa fue que a los diez minutos de entrar se apareció Byron con una sonrisa única. Mientras nuestros cuerpos transpiraban conversamos de muchas cosas en plan distendido, eventualmente yo lanzaba miradas a su pecho y a sus piernas sin que se diera cuenta, y creo que él hacía lo mismo conmigo disimuladamente. Las piernas atléticas de un hombre vienen a ser un manjar para mis ojos, estuve buscando algo parecido a las piernas de Byron y lo más cercano fue esto:


(La foto original está en este sitio)

No acostumbro a ser muy exhibicionista, yo llevaba una terno de baño azul de una sola pieza que mostraba solo lo que se debe mostrar. Después de unos 15 minutos Byron me dijo:

– Voy a la piscina, regreso en unos minutos.
– Ok -le dije- voy a echar seguro a la puerta, cuando regreses golpeas para abrirla.

La puerta tiene una pequeña ventana de vidrio que desde fuera se logra ver gran parte del sauna. Me escondí en el ángulo donde no se puede ver desde afuera, me saqué la parte superior del terno de baño dejando mis senos al descubierto -pues necesitaba algo de libertad- y luego me acosté a lo largo de la banca de madera. Estuve así por unos minutos pensando en lo buena gente que es Byron, en su sonrisa y en sus contorneadas piernas de atleta, pero en plenas imaginaciones vino el sonido de la chapa de la puerta queriendo abrirse. Mi primer impulso fue cubrirme, luego corrí a la puerta y vi que era Byron regresando de su baño en la piscina. Por un momento pensé en lo exitante que resultaba al tener un hombre cerca distinto a mi parejo que pudiera ver mis senos descubiertos. La segunda parte de la conversación giró en torno a HTML, si, aunque no lo crean, aproveché sus conocimientos y le hice algunas preguntas con pretexto de que me gustaría abrir una página web, no le mencioné nada de blogs aunque él me dió algunas pistas.

Luego fue mi turno de salir, me duché y entré un momento a la piscina, a los pocos minutos Byron hacía lo mismo, tuve la sensación de que empezaba a perseguirme disimuladamente, y yo me dejaba perseguir 😉 Regresamos juntos al sauna y encontramos a una de mis sobrinas adolescentes. Nuevamente conversamos sobre algo de computación, le dije:

– Tengo algunos problemas con mi computadora, parece que tiene algún virus porque a veces se pone muy lenta.
– ¿Qué procesador y cuánta memoria tiene? -me preguntó.
– Ufff, no me preguntes esas cosas porque a duras penas sé dónde hay que prenderla -le respondí, y es la verdad.
– Si algún rato quieres podrías llevarla a mi casa y la reviso, de paso que le instalo algunos programas -me dijo.
– Es difícil porque mi hijo me consume mucho tiempo, ¿por qué mejor tu vienes a mi casa?

En el instante que terminaba esa pregunta mi bombillo de eroticidad se encendió de forma instintiva, luego él me respondió:

– Es difícil que pueda ir a tu casa, paso toda la semana ocupado en el trabajo.
– ¿Y qué tal el sábado por la mañana? -le pregunté
– Pero no este sábado que viene, sino el próximo -me respondió
– Claro, no tiene urgencia, el próximo sábado es… 16, entonces te espero en la mañana -le dije.

Matemáticamente recordé que mi parejo estará fuera de casa por su trabajo hasta el domingo 17 por la tarde, pues anda trabajando para algo de una bananera en Machala, así que el panorama es interesante.

Por la tarde la pasamos entre las comidas y las conversaciones, luego a la noche después de que la mayoría de los niños ya estaban durmiendo, nos sentamos seis personas -incluyendo mi parejo y Byron- en una mesa circular con mantel largo para jugar cartas. Casi todos estábamos con ropas ligeras ya sea por el buen clima, por la comodidad del ambiente familiar o porque algunos regresaban recién la piscina o del sauna. Yo llevaba puestas un par de zapatillas cómodas y no llevaba medias, apoyé mis pies debajo de la mesa pero sin querer se me cayó una de las zapatillas, seguí jugando así hasta que opté por sacarme la otra zapatilla y quedar descalza. A cada minuto rozaba los pies de mi parejo que se sentó a mi lado, pero en uno de esos rozes sentí una pierna distinta que no se inmutó en moverse. Byron estaba enfrente mío y sin duda que era la suya. Al principio eran ligeros toqueteos que teníamos mientras nuestras miradas se cruzaban como interrogando el uno al otro por la pertenencia de los pies, pero después de unos minutos mientras el resto estaba muy entretenido en el juego los rozes y caricias eran más prolongados y cercanos a veces alcanzando la impunidad. Me atreví a más y subí mi pie hasta la rodilla, fue una sensación única, casi que me temblaba, regresé a ver al resto de las personas pero nadie se daba cuenta, luego que bajé mi pie sentí que ahora el turno le tocaba a él, empezó a subir su pie hasta mi rodilla logrando que empiece a sudar por la tensión. Hubiera querido más pero el juego se cortó en ese instante.

Pasamos a la sala a conversar, a tomar whisky y a hablar cualquier chisme familiar. Para variar mi parejo entró en copas avanzadas luego de la medianoche poniéndose algo pesado como acostumbra a hacerlo regularmente. Como a la una de la madrugada ya estaba cansada así que empecé a recoger a mi parejo para irnos a dormir. Byron que aún estaba algo sobrio se ofreció a ayudarme y entre los dos lo levantamos y lo llevamos a rastras a la habitación pasando por la cancha de basket. Estaba oscuro, propicio como para hacerme la loca, nadie se enteraría de nada, pero desafortunadamente no tuve coraje. Lo siento si defraudo a quien me lee, pero no puedo mentir que me sentí cobarde de hacer algo con Byron. Llegamos por fin a la habitación y lo dejamos tumbado a mi parejo en la cama, agradecí a Byron con alguna frase común y prefabricada, mi cabeza estaba ocupada con otros pensamientos, él me respondió de igual forma pero su cuerpo no se retiraba de la habitación sino que tenía su mirada clavada en mis ojos. Fueron segundos de tensión estando yo junto a él a menos de un metro de distancia, así que para cerrar la noche me acerqué a él con un beso en la mejilla a manera de despedida, pero Byron me respondió con un abrazo tembloroso e indeciso, yo hice lo mismo con mis brazos acercándome a él como buscando refugio. Podría decir que logré sentir su virilidad levemente mientras él sintió mis senos en su pecho, luego se retiró mientras yo cerré la puerta. Me costó conciliar el sueño sabiendo que me dejó muy inquieta y con ganas de una probadita de algo que no nos haga daño.

Al día siguiente que ya era el último me sentía rara cuando lo veía, pues quería y no quería acercarme, creo que él también estaba en las mismas. Unos minutos antes de que todos regresemos a nuestras casas él se me acercó y me recordó que iría a mi casa para revisar mi compu, estuve a punto de inventar algo para decirle que no vaya pero me dejé llevar y le dije con falsa naturalidad que ese sábado lo esperaba.

Como pueden ver, estos acontecimientos han hecho que me alargue en este post y que gracias al blog me han permitido que no explote yo sola con mis pensamientos, pues de alguna manera logro sacar el revoltijo de ideas que tengo en este momento. Pase lo que pase el sábado de seguro lo escribiré aquí, pero me encantaría leer sus comentarios respecto a qué hacer en esta circunstancia, ahora ustedes se han convertido en mis mejores confidentes, tanto así que ni siquiera a mi mejor amiga le podría llegar a contar esto.

About the Author

Escribir es un placer casi sexual. En los blogs desde noviembre de 2006. Autora de Las técnicas de Pitonizza para hacer el Amor y Cuentos de Amor y Sexo. Pitonizza escribe también en Pitonizza punto com

3 Responses to “ Capítulo 5: Canaval 2008 ”

  1. A ver me parece que que pase algo con tu concuñado es simplemente muy arriesgado…Sólo eso te digo.
    UUUUUUh…yo también quiero escribir acá jajauaja.
    Suerte el sábado…
    http://thoughtsandsoul.wordpress.com

  2. ¡¡Ayer fue sábado!! ¿Qué tal Afrodita? A veces, arriesgar el todo por un polvo puede ser algo sencillamente estupido. Yo no haría nada que pueda afectar mi relación actual, por muy “arrecha” que aparente ser, soy muy fiel… admito alguna infidelidad onirica, pero hasta eso me crea complejos de culpa… En todo caso, hagas lo que hagas, cuenta conmigo para cualquier cosa. Asume las consecuecias y cuidado…

  3. Ya paso el sábado.. Valió la pena?

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