La aventura

A mi mente llego tu imagen cuando te sobrepusiste tu vestido nuevo, comenzó a volar mi imaginación y de repente nos encontrábamos en una especie de centro comercial, estábamos en los comedores, no había mucha gente y tu estabas vestida con ese hermoso vestido corto y unas botas hasta las rodillas, hermosa como siempre, charlábamos de muchas cosas y tomábamos café, tu me dijiste –tengo q ir al tocador, regreso enseguida- te paraste y al pararte pude ver tus lindas piernas, tus muslos bien torneados y no pude evitar tocarlos pero de inmediato me dijiste –psshh, quieto, estamos en publico- y caminaste hacia los baños, te mire y ese vestido que al caminar se pegaba a tu cuerpo dejando ver tu silueta me excitaba, no me pude contener y al entrar tu al baño enseguida entre yo, para mi buena suerte estaba solo y tu no te diste cuenta q entre detrás de ti sino hasta que al acercarte al espejo para pintarte salí yo detrás de ti, acariciándote con mis dos manos, desde tus muslos subiendo a tu cintura luego por tu espalda, sabiendo q eso hace estremecer, tome tus hombros y mientras bajaba por tus brazos comencé a besar tu cuello, metí mis manos por debajo de tus brazos para acariciar tus lindos pechos, pero, a pesar de que tu vestido me encanto, en esos momentos me estorbaba tanta tela, baje mis manos acariciando tu estomago después tu vientre, toque con mis dos manos entre tus piernas y seguí bajando por tus muslos, yo ya estaba bastante excitado, de hecho desde q te vi caminar por el pasillo, tu podías sentir mi erección ya q estaba prácticamente sobre ti y te tenia contra el lavamanos, por el espejo podía ver como tu rostro estaba iluminado, sonrojado por la excitación de estar en un lugar publico, metí mis manos por debajo del vestido para acariciar tus lindas y redonditas nalguitas, dándome cuenta q traías un diminuto calzoncito de hilo dental, tu quisiste voltear pero no te lo permití, -déjate llevar- te dije, lentamente subí tu lindo vestido hasta tu cintura, en círculos acariciaba tus nalguitas mientras te besaba y mordía suavemente tus orejas, comencé a acariciarte con mi mano derecha entre tus piernas y con mis dedos sentí esa humedad y calidez que tanto me gusta y excita, mientras que con mi izquierda me desabrochaba y bajaba mis pantalones y trusa, hice a un lado ese pedacito de tela que nos estorbaba, te incline hacia el espejo con mi cuerpo y al penetrar sentí como los dos nos fundíamos en un solo sentimiento, en el sentimiento q solo el amor verdadero nos puede llevar a esta culminación y q no es un sentimiento carnal, sino un sentimiento mas allá de eso, algo que no se puede explicar con palabras, simplemente se siente, muchos le llaman AMOR.

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Contribuyente invitado de Eroticcas. Envía tú también tu cuento de amor y sexo.

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