Masturbándome ante dos espectadores

Siempre me ha gustado mostrarme, saberme deseada, observada. Por ese motivo fue que alquilé este departamento. Porque desde el departamento del frente se puede ver hacia acá. He visto al vecino del frente instalar un trípode desde donde me mira cuando cruzo la sala totalmente desnuda. Sé que me mira, por el movimiento de sus cortinas. Así que yo correspondo con otros movimientos con mi cuerpo para hacerlo más interesante.

Ese día me había fijado que lo que mi vecino tenía instalado en su trípode era una pequeña cámara de video. Si es de esas cámaras que pueden hacer “zoom in”, le brindaré a mi vecino un espectáculo digno de ser subido a algún sitio porno de la red.

Antes de salir a la sala, me puse un vestido strappless rojo adherido a mi voluptuoso cuerpo. Medias de malla negra. Tacones de stripper. Sentía que me arreglaba para una función erótica de un club de caballeros de los años 30.

Lista. Salí a la sala como si estar vestida como bailarina exótica fuera lo más normal. Subí mi pierna a la mesita de café de mi sala, justo donde calculo, la cámara estaría enfocando. Empiezo a tomarme selfies con mi celular y a enviarle las imágenes a uno de mis amigos con los que descargo tensiones sexuales instantáneamente. Más poses sugerentes son capturadas por mi teléfono. Intercambiamos unas líneas candentes. La cortina se mueve de forma inusual. Mi vecino la ha corrido un poco y puedo ver la silueta de su cuerpo. Está desnudo.  Y por la forma que sacude su brazo, se está masturbando bastante duro. Solo con mirarme vestida escandalosa y moviéndome de forma sugerente al posar para mi amigo de whatsapp.

Mi amigo me envía mensajes de voz suplicando porque le envíe un vídeo bailando para él. Ya sería un público más nutrido. Dos hombres están masturbándose con mi cuerpo esta noche, creo que sus erecciones merecen que les ayude un poco a su imaginación. Bajo la tela elástica que cubre mis tetas mostrándolas a los lentes de las cámaras que me observaban: mi vecino, que frotaba un aceite sobre su miembro tieso por verme desnuda y cachonda, y mi amigo, que no es primera vez que me ve putear por la pantalla. Sin inhibiciones, me empiezo a tocar y lo grabo en un vídeo.

hitachi-magic-wandMi vecino espía se acerca a la cámara, supongo a hacer algún ajuste. Me pareció el momento adecuado para buscar en mi cajón un juguetito que mis dos espectadores les va a encantar: Mi masajeador Magic Wand. Ubico mi cuerpo estratégicamente frente a las dos cámaras, la de mi teléfono y la de mi vecino. Empiezo a masajear primero por encima de la ropa, mojándome al instante. Noto que mi vecino se reubica en su lugar para retomar la paja que estaba haciéndose a costa de mi inusitado show.

Mi amigo del whatapp por su parte, me envía fotos de su polla tremendamente parada en mi honor. Me pide que me azote con fuerza y eso hago, retirando de una vez el molesto panty, para que el cabezal del masajeador ataque mi clítoris con fuerza.

Dos vergas paradas por mí, imaginando el sabor de mis jugos, soñando con ser ellos el masajeador, sé que quisieran darme ese estimulo pero con la lengua. Se lo imaginan mientras me ven, con mi conchita goteando y el juguete yendo de un lado a otro, dejando cada uno de mis pliegues vibrando.

Por un momento, mientras cerré los ojos, perdí la conexión con mis dos espectadores. El orgasmo líquido que brotó del interior de mi vagina salpicó el teléfono. Entonces alcanzo a mirar el último mensaje de mi amigo de whasapp:

“Ya estoy yendo para allá. Voy a darte verga de verdad”.

Esta inesperada visita le dará un “plus” al vídeo que mi vecino está grabando. Miro hacia la ventana y noto que mi vecino ya no está. La luz está apagada. La ventana cerrada. Y el timbre de mi puerta empieza a sonar.

¿Quién será?

¿Mi vecino vendrá al mismo momento que mi amigo de whatapp y entre los dos me darán por todos mis agujeros? Les cuento lo que pasó después en una segunda parte.

About the Author

Pornógrafa, escritora de erótica de ficción. Escribo sobre BDSM, intercambio de parejas, sexo en grupo, masturbación solo, en pareja, exhibicionismo, bondage. Mi estilo es explícito y apto estrictamente para personas adultas.

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