Me gusta sentirme puta

Desde que acepté la propuesta de mi esposo de verme desnuda y penetrada por otros hombres y por dos juntos en un trío, me convertí en una adicta sexual. Rebasamos los 60 años de edad y tenemos más de 30 de casados. Nuestra actividad sexual se limitaba a una o dos veces por mes, sin pasión, sin juegos previos y por lo mismo tedioso. Fue cuando me propuso integrar a otro hombre en nuestra relación, tras varios pleitos y rechazos de mi parte, analizamos serenamente las ventajas y desventajas y la balanza arrojó mayor posibilidad de ventajas así que acepté y buscamos candidatos. De los prospectos elegí a dos hombres de 50 años cada uno, con ellos alternamos nuestros encuentros en trío y con uno de ellos salgo sola con el permiso de mi marido, llevamos ya un año con nuestros amigos sexuales viéndonos con uno o con otro cada 15 días. Las relaciones entre mi esposo y yo recobraron la pasión y lujuria perdidas y aumentamos la frecuencia a 2 o 3 veces por semana, sentimos que esta situación fortaleció nuestro amor y como cómplices de nuestras aventuras estamos más unidos que nunca, pero es tanto mi deleite por gozar de tres hombres y mi orgullo de sentir y saber que ellos gozan conmigo que ya no puedo prescindir de este tipo de encuentro sexuales. Acordamos entre mi esposo y yo conservar a nuestros amigos todo el tiempo que ellos quieran y mientras me dure el atractivo. Soy muy vanidosa (que mujer no) y cuando no me vea deseable yo misma terminaré, si no terminan ellos antes, con estos placenteros y desbordados juegos sexuales, por lo pronto seguiré siendo una hermosa señora casada y muy puta como me dice mi esposo, a mi me gusta, me excita que me diga así. Soy una mujer muy guapa aún y con un cuerpo de deseo que lo confirman las miradas y piropos de los hombres, motivo por el que le asaltaban las ideas a mi marido imaginándome desnuda poseída por otros hombres, soy consciente de mi edad y visto conservadoramente sexy con pantalones ajustados y blusas ceñidas de ligero escote que resaltan mi cuerpo, un cuerpo que envidaría cualquier dama de 40 me dicen los doctores. Nunca antes, ni ahora, me he vestido ni provocativa ni con facha de PROSTITUTA sin ofenderlas, ellas saben su negocio y ese es otro tema. Yo soy puta, me siento puta y me gusta que me hagan sentir así mis hombres, entiendo y justifico como puta la mujer que goza su sexualidad libremente con quien o con quienes a ella le plazca y si es casada como yo, con el consentimiento y participación de su marido, si eso es ser puta, me gusta el término y me lo adjudico, soy muy puta y me gusta serlo.

Foto: KittyLea tomada de Pornhub blog

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