Sexo en el matrimonio

A lo mejor es muy prematuro para mí ufanarme de no haber perdido la viveza sexual en mi matrimonio. Eustaquio y yo no hemos cumplido ni medio año de casados… pero nos comportamos como dos cómplices que aún sienten deseos de esconderse en el baño de una fiesta de amigos. O juguetear con nuestros pies en un restaurante público. O hacer cositas en el garaje, en el carro, en la terraza, sin importarnos nada, como dos adolescentes. Mi marido parece tener la misma desvergüenza sexual que tengo yo, nos encanta quedarnos solos en casa los domingos para retozar desnudos todo el día, de forma natural, así vivimos, así nos amamos. Es para mí una fortuna haber conseguido un hombre con la suficiente potencia para dejarme satisfecha, con la suficiente hombría para levantarme de la cama a media noche para hacer el amor, con la suficiente fuerza para beber de mi cuerpo insaciablemente. Es maravilloso pensar que ese hombre está a mi lado, que él es mi almohada, mi compañía, mi pareja, esa media naranja de la cual leí en mi juventud. Y espero estar con él para descubrir el sexo geriátrico, que a su lado, intuyo tampoco será decepcionante como decían que era el sexo en el matrimonio.

About the Author

Escribir es un placer casi sexual. En los blogs desde noviembre de 2006. Autora de Las técnicas de Pitonizza para hacer el Amor y Cuentos de Amor y Sexo. Pitonizza escribe también en Pitonizza punto com

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