Una noche inolvidable

La noche prometía, nos fuimos los dos a cenar juntos y recordar viejos tiempos mientras comíamos comida mexicana. Esa noche como muchas otras no quedamos con nadie, no nos hace falta nadie para pasarlo bien, somos dos personas que desde siempre hemos compenetrado bien y no necesitamos de nadie.
Volviendo al tema que me salgo de él….La noche empezó genial, ella se vistió con unos vaqueros bien ajustados unos zapatos de tacón que por cierto se los regalé yo, una camisa suelta de su estilo y un pañuelo al cuello, estaba preciosa!! Su perfume preferido le ponía la guinda. La vi salir del baño después de arreglarse y estaba realmente radiante.
Yo como no podía ser menos y para acompañar a ella, mis vaqueros, mi polo blanco y una chaqueta vaquera que se que le encanta ver como me queda puesta.
Después de cenar nos dirigimos a una disco que con frecuencia íbamos hace tiempo.
Nos tomamos unas copas, estuvimos pasando un buen rato y a eso de la una o una y media de la madrugada, temprano, pero sin problemas por estar más tiempo que el que deseábamos…..nos fuimos a casa.
Una vez allí le propuse tomarnos otra copa, ¿¿por que no?? La noche estaba saliendo bien y estábamos a gusto, así lo hice, pero mientras sujetaba la copa en la mano en la otra tenia algo que le había comprado. Ella lo abrió y descubrió su interior, quitando un lazo que sujetaba la tapa de la caja.
Era un picardías de color negro, con encaje en la parte del pecho y al que acompañaba un tanga calado con encajes delante.
Le encantó, pues tenia todo lo sexy que uno desearía pero sin parecer nada mas atrevido de lo que debiera.
Entonces ella me dijo que me dirigiera al cuarto y que esperara a que se lo pusiera. Me tumbé en la cama solo con mis boxes bien ajustados y esperé a que entrara en el cuarto con él puesto.
Salió del baño suavizó la luz y entró en el cuarto. Mi primera reacción es morderme el labio con los dientes y poner esa cara que tanto os gusta, esa cara de deseo.
Me hizo unas posturas que ni la modelo de la foto del catálogo. Me encantaba, estaba disfrutando y cada vez mas sentía la necesidad de estar junto a ella para empezar lo que seria la mejor noche de mi vida, refiriéndome al tema sexo claro está.
Se acercó se tumbo delante mía y empezamos a besarnos, mis manos no dejaban de rodearla y pasarlas por su cuerpo, nos movíamos de un lado para otro de la cama y al final la tumbé en ella boca abajo, dejando ver su picardías medio arrugado, que dejaba ver el tanga en un precioso trasero.
Empecé a pasar mis manos por su cuerpo, por debajo del picardías, y metiendo mis dedos entre el tanga y su cuerpo. No paraban de jugar y de deslizarse, hasta llegar a su coño, que ya estaba humedecido por la excitación. Al mismo tiempo mi polla no podía estar dentro de esos boxes que ya apretaban, ella me incorporó y me los quitó, y de nuevo se tumbó para que siguiera con lo que estaba haciendo. Mi lengua empezó a querer jugar con su cuerpo, todo se aceleraba y a la vez se ralentizaba, cuando estaba al extremo del placer ella hacia que me relajara, Le comí el coño otra vez, y ella me paraba a los minutos para meterse mi polla dentro de su boca, así conseguía mantenerme activo. Estuvimos un buen rato lamiéndonos, besándonos y mojando nuestras lenguas con los fluidos de cada uno.
Ahora era el momento de acentuar esa excitación, saque del cajón el consolador que tenemos y empecé a brotar su clítoris con él, las vibraciones le hacían entrar en un grado de excitación tal, que en unos minutos se metió mi polla dentro y empezamos a follarnos como locos. Pero como antes, cuando estábamos a tope y totalmente implicados en lo que hacíamos, me paraba, me relajaba y hacia que mi respiración volviera a ser normal, me tumbo boca arriba y me propuso que mirara mientras ella se masturbaba encima de mi con el consolador.
Mientras lo hacía yo sentía cada vez mas otra vez de penetrarla y ella me paraba, así cada vez mas me intensificaba y me ponía mas salvaje.
Eché el consolador a un lado, la tumbé en la cama y la penetré de nuevo con fuerza y hasta el fondo. Gemíamos como locos, y ella me pedía más, y cuanto más me pedía mas le daba, hasta que me corrí.
Que se puede hacer con un tío que se ha corrido y ella aún quiere mas de él, pues lo que hicimos, no dejamos nada, seguimos y ella se metía la polla en la boca y en su coño hasta que en unos minutos estaba otra vez dura como al principio.
Cuando de nuevo vio como estaba, ni se pensó el subirse encima mío mientras yo estaba tumbado y montarme encima de mi polla para metérsela hasta dentro.
Al tiempo de estar follando de mil posturas diferentes, decidimos ir a la terraza de casa y fumarnos un cigarro, beber algo de agua y pensar que teníamos toda la noche por delante.
Y ahí estábamos, en la terraza con unas finas mantas por encima y desnudos, fumando y no se porque y de que forma pasó que empezamos a follar de nuevo, ella con una pierna en el pollete y yo empujando de pie delante de ella.
Ella no paraba de decirme lo excitada que estaba y del morbo que tenia de estar haciendo lo que hacíamos.
Volvimos de nuevo al cuarto, me empujó sobre la cama y me dijo…..¿que te gustaría que hiciera? Dime lo que quieras que haga y lo haré. Me visto como quieras, me pongo como digas, estoy morbosa y quiero mas placer, lo quiero todo de ti hoy.
Fue al ropero se puso un abrigo largo que tiene unos zapatos de tacón y desnuda por dentro se puso delante mío.
Como un loco me lancé sobre ella le quite el abrigo, le puse un pañuelo sobre sus ojos y de nuevo empecé a follarla con fuerza.
Mientras ella me decía…..¿quien quieres que sea? ¿Te gustaría estar follándote a otra? ¿ te gusta la fantasía de verme con otra tía aquí? Imagina que estamos aquí y nos follas a las dos. Hummmmm me pone morbosa imaginar viéndote como se la metes a otra, no se que me pasa hoy, estoy muy cachonda y haría lo que fuera por ti.
Mientras me iba diciendo, cada vez la follaba más fuerte, la imaginación se me disparó, no dejaba de escucharla y mi polla cada vez mas grande la penetraba una y otra vez, hasta que juntos, los dos a la vez mientras casi gritábamos de placer nos corrimos como nunca.
Ya no recuerdo nada mas, por que pasaron 4 horas de placer, sexo y morbo. Nos quedamos dormidos si decirnos nada, sin saber como, como si nos desenchufaran de la red eléctrica.
Al día siguiente, parecía que había pasado por la habitación un huracán, todo por el suelo y con una inolvidable noche atrás.
Hasta hoy no hemos comentado de esa noche, de las cosas que hicimos y las que dijimos, supongo que la excitación y el morbo hizo que nuestras fantasías más profundas salieran a la luz, pero creo que ahí es donde quedó todo en una fantasía…..pero menuda fantasía.
Gracias por esa noche que nunca olvidaré.
Shark

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Contribuyente invitado de Eroticcas. Envía tú también tu cuento de amor y sexo.

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